Buenos días, y Feliz Halloween a todos!! Je,je... Aunque puede parecer una nueva receta no lo es, hoy os traigo una receta que ya compartí con vosotros hace algún tiempo, pero con una decoración más propia de la festividad del día de hoy.
La verdad es que decorar cualquier tarta o cupcake de este modo es muy sencillo, rápido, y la verdad que queda muy bonito.
Os voy a contar un secreto, y es el porqué he elegido esta tarta, porque no ha sido por azar. Como ya os he comentado alguna vez, a mi madre también le encanta la cocina, y la verdad es que hasta que entró esta receta en nuestras cocinas nunca se le había resistido ningún postre o plato. Peeeeeero... resulta que mi madre vio mi receta en el blog, y como me había quedado y se decidió a hacer esta riquísima tarta. Hizo la receta tal y como yo la publiqué, y todo parecía ir bien hasta que empezó a observar que apenas subía en el horno. Efectivamente, mi padre la describió como "torta de red velvet" en vez de bizcocho dada su densidad. Lo intentó por segunda vez, esta vez cambiando de molde, a ver si el problema radicaba en eso... pero pasó lo mismo.
El tercer intento lo hice yo misma, en casa de mi madre y con otro molde diferente también de mi madre... y siento decir que me pasó lo mismo. Mi bizcocho subió un poquito más, pero nada, otra vez demasiado denso.
Y bueno, estamos a la espera de que mi madre lo vuelva a intentar a ver si le sale.
Tengo que decir, que a mi madre los bizcochos le suben un montón, independientemente de la receta, ingredientes o molde que utilice, y eso es lo que hace este hecho más insólito todavía. ¿Alguna idea de que puede pasarle a este red velvet que se niega a salir bien?








